Ayer justo después de rozar la sublimidad con mis dedos en una tarde maravillosa de playa, mi hermano me sorprendió con la triste noticia de la muerte de Twombly, una muerte anunciada por otra parte, pero que no deja de inquietarme. Después de todo, he pasado de dos a tres años de mi vida buscando información sobre su obra, leyendo y visitando sus exposiciones. Se podría decir que forma parte de mi, es el único artista con el que he sentido un verdadero flechazo.
¿Se puede alguien enamorar de las obras de un artista?, yo, sin lugar a dudas, sucumbo ante sus obras, hasta el punto de idolatrar a su artista. Para mi se ha ido uno de los grandes artistas de nuestra era, un artista con mayúsculas, con inquietudes, pintor, escultor, fotógrafo…un hombre culto y atemporal para su época.
¿Quién era Twombly?, me han preguntado cientos de veces. Pues bien, Twombly para mí al igual que para algunos teóricos del mundo del arte representa a la perfección la filosofía oriental del Tao Te King. Ya que su arte no pretende aferrarse a nada, se sostiene, flota y se mueve entre el deseo y esa elegancia con la que renuncia a todo afán de conquista.
¿Quién era Twombly?, me han preguntado cientos de veces. Pues bien, Twombly para mí al igual que para algunos teóricos del mundo del arte representa a la perfección la filosofía oriental del Tao Te King. Ya que su arte no pretende aferrarse a nada, se sostiene, flota y se mueve entre el deseo y esa elegancia con la que renuncia a todo afán de conquista.
“Produce sin apropiarse de ello,
Hace sin esperar nada.
Cuando su obra está acabada nada le añade
Y por no añadirle nada
Su obra permanece”
[Tao Te King]
Tachones, garabatos, manchas con trazos de escritura que irrumpen en la silenciosa calma del blanco roto con sorprendentes sacudidas de color. Esos son los ingredientes para adentrarnos en el universo primigenio de Cy Twombly.
El arte para TW no está muerto, solo olvidado. Por ese motivo, TW es un artista que reinterpreta la tradición; de ahí que su espíritu resida y actúe de memoria. TW brinda a todo espectador la oportunidad de acceder y de volver a sentir la cultura a través de los sentidos. Podríamos decir, que nos guía por un mundo que ha redescubierto mediante las diferentes fuentes históricas y literarias. Su inquietud por dichas fuentes, así como por la mitología, le han llevado a abordar preocupaciones culturales que contrastan con el camino más transitado de la contemporaneidad. He aquí el lugar donde habita el espíritu twomblyano. Un espíritu en el cual, el mismo trazo de TW se muta en un cuerpo que atenta contra su forma. Mediante la destrucción, construye su propia continuidad en el tiempo. El norteamericano rehace la palabra, la libera y la reconfigura como imagen.
En definitiva, creo que no se puede clasificar ni etiquetar a Twombly y es por eso que me gustaría pensar que un garabato se ha apropiado por última vez de sus palabras, se separase de la pintura, y una vez solo, permaneciese en silencio en un blanco infinito…
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