Agustín Serisuelo vuelve con un proyecto de investigación “De la experiencia plana a la experiencia tridimensional” compuesto por una serie fotográfica y otra escultórica basadas en la representación de un mismo espacio. En este caso en concreto el espacio elegido es su propia casa, bajo el concepto de espacio habitable. Después de finalizar su serie Refugios vacíos, los cuales ejemplifican la sencillez y el concepto básico de casa – un cuadrado y un triánglo-; desarrolla su propio espacio.Así pues, el tema principal es el espacio, en especial el habitable y cómo éste es diferente y cambiante bajo la luz y la mirada que le otorgue el observador. Puesto que el mismo espacio cerrado puede abrirse o cerrarse provocando en nosotros sensaciones muy diversas. Serisuelo juega con el espacio abriendo un espacio, en un principio cerrado e íntimo, para mostrárselo al espectador desde múltiples perspectivas bajo estructuras de madera. Juega con la bidimensionalidad pictórica y la tridimensionalidad escultórica y arquitectónica. Las enfrenta en un juego de contrarios y las somete a la tensión existente entre los espacios abiertos y cerrados o los interiores y exteriores.
Podría decirse que su trabajo es un proceso en sí mismo, desde principio a fin de deconstrucción y reconstrucción.
Y eso precisamente hace Serisuelo, trabaja con el material, en este caso la madera y la fotografía. Por lo que éste toma una nueva y refrescante presencia en su obra ya que hay una simbiosis perfecta entre el material y la obra en sí. En él se haya el origen de toda construcción matemática, técnica o racional y de toda construcción lineal y precisión, así como también, el comienzo a la deconstrucción.
En la obra de Agustín se aboga por la simplicidad, por la construcción y al mismo tiempo la deconstrucción. Su obra rechaza, de alguna manera, todo vestigio de referencia o ilusión, planteando cada obra como un espacio único y perfecto y una estructura completa dentro de sus límites que contrariamente se abren ante nosotros.
Lo paradójico es la contraposición, o más bien, la tensión que existe entre la construcción y la deconstrucción en sus obras, abriendo así, un fuerte a la diversidad y a la creación.
Nos incita a reflexionar acerca del espacio que nos rodea, y la concepción del mismo como espacio interior abierto a través de su proceso de construcción.
En este caso, la serie escultórica es consecuencia conceptual de la fotográfica, que presenta a modo de collage digital, estando las dos enmarcadas en el mismo proceso creativo. La exposición parte de la experiencia plana hasta reconstruirla en experiencia tridimensional.
El objetivo principal del proyecto de A. Serisuelo, según el propio artista, es la re-apropiación experiencial y procesual del espacio, ya que se trata de un intento de re-definición del espacio íntimo que habita y que está íntimamente ligado a los cambios afectivos que hacen del mismo algo versátil y cambiante, algo alejado de su naturaleza arquitectónica relacionada con el espacio como construcción.




Esta joven artista que se ha incorporado recientemente al mercado del arte; licenciada en 2002 por la Facultad de Bellas Artes del Politécnico de Valencia, ha participado hasta la fecha, en numerosas exposiciones en España, Italia, Estados Unidos y Chile. Inmersa también en la orbe del diseño, en la cual trabaja y colabora, actualmente, la artista de villareal regenta un taller creativoen Valencia -Oh My Brush-, que convierte en un universo lleno de posibilidades ante nuestros pies.